¿Cómo me comunico con mis clientes cuando estoy de viaje?

Publicado en: Octubre 24, 2016

Semana del 17 al 23 de octubre de 2016

Escribo este texto desde la fría Rusia, en los montes Urales. Estoy de visita y, por ello, he tenido que adaptar mis labores habituales a esta situación de movilidad.

Con mi portátil puedo trabajar donde sea siempre y cuando haya Internet (aunque no a veces es necesario). Y con las posibilidades de comunicación existentes hoy en día, no hay problema por seguir el ritmo de trabajo y estar en contacto con mis clientes. Lo único que se resiente es la comunicación telefónica: el teléfono español está apagado, sin contestador (¡despiste!) y, por lo tanto, no me pueden localizar por ahí. De todas formas, yo siempre animo a mis clientes a escribirme emails: estoy en constante conexión y los leo mínimo dos veces al día.

¿Cómo me comunico con mis clientes habitualmente y cuando viajo?

Aprovecho para explicar cómo tengo estructurado mi entorno y mi sistema de trabajo y atención al cliente. Se puede contactar conmigo:

  • Por email: es la opción preferente. Si por mí fuera, la única. Leo el email dos veces al día: al mediodía y a última hora de la tarde. La lectura constante del email es uno de los problemas de productividad más grandes, y por fortuna, perdí ese hábito hace tiempo (aunque algunas veces caigo en la tentación del chequeo constante). Practico el Inbox Zero cada miércoles y cada viernes durante la revisión semanal (según los criterios de GTD). Cuando estoy de viaje, la frecuencia de revisión del mail es mayor: cinco o seis veces al día. Porque entiendo que soy más inaccesible, debido a que el teléfono no opera.
  • Por teléfono: tengo un teléfono solo para trabajo, diferente al personal. Es un smartphone ya antiguo pero que, para llamar y recibir llamadas, es más que suficiente. Nada de Whatsapp, nada de Telegram, nada de Skype: cualquier herramienta de comunicación digital que se entrometa en mi rutina sin permiso está terminantemente prohibida en mi sistema. Trabajando como autónomo, el tiempo de trabajo de calidad es oro, y las interrupciones son los principales ladrones de tiempo en el trabajo. Me comprometo a contestar los correos electrónicos con la suficiente celeridad como para acelerar los temas y no tenerlos en stand-by.

¡Y ya está! ¿Qué más formas de contactar necesita realmente un autónomo? Como he comentado, cualquier forma de contacto adicional complica el trabajo porque aumenta el tiempo de gestión. Si tuviera a una persona al cargo de la gestión y la atención a distancia, entonces podría activar más formas y esa persona canalizaría las peticiones y yo podría dedicarme a trabajar y a atenderlas, previo filtro. Pero decidí que eso no fuera así: primero porque quiero contacto directo con mis clientes (y con el email y el teléfono hay más que suficiente) y segundo, porque no puedo ni quiero pagar ese sueldo por ahora. Otro día comentaremos el tema de crear una estructura empresarial siendo freelance: sus pros y contras.

Por hoy, esto es todo. Un saludo desde los fríos montes Urales. El lunes regreso y retomo la rutina laboral habitual.

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